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¿Debería permitirse a "los P.E.R" poder ir a Baleares desde la península?

Con los interminables rumores sobre los posibles cambios de titulaciones para el manejo de embarcaciones de recreo y el consiguiente debate sobre ello, nos planteamos en este artículo una de las cuestiones que suelen aparecer con frecuencia en foros y charlas con partidarios a favor y en contra de esta posibilidad: ¿se debería cambiar la normativa para que los poseedores del P.E.R puedan navegar desde la península a Baleares?

Para entender la situación actual es necesario remontarse al año 1990, en el que se publicó en el B.O.E. la normativa en la que, por primera vez, aparece el título de Patrón de Embarcaciones de Recreo. En esta norma esta titulación habilitaba para el gobierno de embarcaciones de hasta 9 metros de eslora sin alejarse a mas de 5 millas de la costa.

Un mes mas tarde salió publicado el programa de estudio para obtener el título cuya materia se centraba exclusivamente en el aprendizaje de la navegación costera y de hecho, así se ha mantenido hasta hoy. En el año 1997 la normativa cambió y se ampliaron las atribuciones de la titulación para la navegación hasta 12 millas de la costa y para embarcaciones hasta 12 metros de eslora. El programa de enseñanza seguía siendo exclusivamente para práctica de la navegación costera.

¿Por qué si los poseedores del P.E.R estudian solo navegación costera pueden navegar entre las islas baleares y canarias?
Cuando entró en vigor la normativa de 1990 algunas empresas y asociaciones de Baleares y Canarias entendieron que limitar la navegación entre las islas a los poseedores del P.E.R perjudicaba sus intereses comerciales, por ello presionaron a la administración para que se cambiasen las atribuciones de este título y se permitiese la navegación entre islas. De este modo en octubre de 1991 la administración cedió y publicó el siguiente texto en el B.O.E:
<em>“Desde la publicación de la citada orden, diversas asociaciones e instituciones de los archipiélagos balear y canario han venido solicitando su modificación, en el sentido de ampliar las atribuciones del título de PER a la navegación entre islas dentro del mismo archipiélago".</em>

Con esta argumentación, sin cambiar el programa de estudios, un patrón que había estudiado navegación costera, de un día para otro, podía alejarse 30 millas aproximadamente de la costa (dependiendo de la ruta) perdiéndola de vista en una travesía entre islas. Una contradicción que a día de hoy la se sigue manteniendo porque, ¿que sentido tiene hacer un programa de estudios que no prepara para las atribuciones de la titulación?

Esta contradicción origina reflexiones del tipo: si puedo cubrir la distancia entre Ibiza y Mallorca con el P.E.R ¿por qué no puedo navegar de Ibiza a la península donde la distancia es incluso inferior?.

La respuesta, conociendo el origen de esta contradicción, es evidente: porque el programa del P.E.R habilita solo para la navegación costera y la navegación entre islas no lo es. Se trata de una concesión de la administración a las instituciones y asociaciones que lo solicitaron en función de intereses comerciales al margen de consideraciones técnicas o de seguridad, única razón para la existencia de las titulaciones para el manejo de las embarcaciones de recreo.

Esta anomalía sigue recogida en la normativa actual: los actuales titulados de P.E.R pueden navegar entre islas teniendo por ello que realizar un tipo de navegación que no han aprendido y que se estudia en el programa de Patrón de Yate.

Algunas opciones para resolver esta anomalía serían:

a) Eliminar la atribución de la navegación entre islas para los P.E.R y dejar el temario como está.

b) Ampliar la distancia de la costa a la que pueden navegar los P.E.R para que puedan llegar hasta las Baleares y ampliar el temario para la enseñanza de la navegación sin ver la costa, lo cual encarecería y dificultaría la obtención del título de P.E.R.

c) Crear una habilitación específica para los P.E.R que quieran navegar hasta Baleares, de la misma forma que existe una para la habilitación a vela. De este modo solo tendrían que aprender a navegar fuera de vista de la costa quienes estén interesados en hacerlo.

En Cenáutica creemos que los programas deben ser los adecuados a la navegación que vaya realizar cada patrón en el futuro y entendemos también que este debate conlleva muchos intereses.

En definitiva, nuestra postura no puede ser otra que, ante cualquier cambio, debe prevalecer la seguridad de la vida humana en la mar del propio patrón, de su tripulación y del resto de navegantes, por lo que la opción que se decida deberá, en todo caso, garantizar que las atribuciones de cada titulación están en consonancia con las capacidades, conocimientos y habilidades que haya adquirido el patrón para acceder al título.

Y para terminar: el título de P.E.R es, sin duda, el de mayor aceptación entre los aficionados a la navegación de recreo. Es una titulación que “esta funcionando bien”. Dificultar su obtención ampliando el programa de conocimientos teóricos o las prácticas para ampliar sus atribuciones y así satisfacer a quienes lo demandan, puede tener consecuencias negativas como privar a la mayoría de los aficionados, de la posibilidad de acceder a un título sencillo y equilibrado en cuanto a sus atribuciones y a los requisitos para obtenerlo.
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