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El motor es mi amigo, me traerá de vuelta a casa. El diálogo con mi motor.


  • Los controles indispensables.

Son sólo cuatro o cinco: de presión de aceite, temperatura de refrigeración, amperímetro, voltímetro y cuenta vueltas., Sus lecturas son diferentes con el motor al ralentí, en el que la temperatura y la presión de aceite tienen un valor. A régimen de crucero, otros valores. La temperatura se mantendrá fija si no cambian las revoluciones.
Mi primera mirada al arrancar el motor debe ser para ellos.
Acostumbrase a estos datos nos ayudará a detectar un problema si es que estos varían y, en ese caso, pensar a la llegada a puerto, en una revisión de circuitos, filtros, etc.

  • Las alarmas

El pitido de la alarma debe sonar inexcusablemente, al tiempo que se encienden los pilotos correspondientes, cuando damos contacto antes de arrancar el motor. Es la forma de saber que en cuanto exista un problema funcionarán.
Cuando suena el temido pito y brilla la lampara de temperatura de agua o de presión de aceite, lo primero que hay que hacer es reducir las vueltas del motor o incluso pararlo. Así evitaremos graves daños que podrían terminar en un motor gripado, una biela fundida o un cárter reventado.
Sin embargo, el tiempo en que el motor ha funcionado con poca presión de engrase o a alta temperatura, pero sin llegar a sonar la alarma, habrá hecho su daño. Para evitarlo un pirómetro -sensor de temperatura- en el colector de escape puede anticiparnos la alarma si la temperatura sube de forma anormal.

  • El lenguaje del motor: los ruidos y las vibraciones.

Las vibraciones son diferentes en cada régimen de vueltas. Siempre habrá vibraciones pero deben estar dentro de lo razonable. La superficie de un vaso de agua en cubierta indicará las distintas frecuencias e intensidades de vibraciones.
Vibraciones anormales pueden estar originadas por una pala de la hélice torcida. Y si el barco tiembla y se mueve a todos los regímenes, sin duda la alineación motor-eje, los apoyos del motor en la bancada, en los silent blocks, hay problemas.
Un ruido nuevo o distinto es un aviso al patrón de que algo está pasando: un chirrido agudo puede estar producido por una correa de transmisión como la del alternador que está patinando o un rodamiento de una bomba. Un golpeteo que aumenta o disminuye su frecuencia con las vueltas del motor puede tener su origen en las válvulas, en sus balancines o taqués. Si el escape emite un sonido agudo puede estar causado por falta de agua de refrigeración, por estar obstruida la toma de mar, o la bomba en mal estado. Todo ello sin olvidar el ruido de los inyectores cuando el combustible es de mala calidad.
En cualquier caso, los ruidos y vibraciones son avisos para llamar al mecánico antes de que el problema se agrave.
En resumen, ¡escuche a su motor!, no le defraudará.
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