El mar, ese gigante azul del que aún queda tanto por navegar. Pero
¿hasta qué punto conocemos los secretos que encierra? Las profundidades marítimas están habitadas por cientos de razas desconocidas que no se podrían recopilar en un único artículo, por lo que os traemos algunas de las más interesantes.
Después de haber estado desaparecido varios años,
reapareció en 2007 sobre las costas de
Japón. Sin embargo, este único espécimen murió poco tiempo después. Se piensa que este tiburón vivía e
ntre los 50 y los 200 metros de profundidad, aunque también ha sido encontrado a 1570. Se trata de uno de los animales acuáticos más extraños del mundo y se caracteriza por una
forma muy primitiva.

El tiburón volador Chlamydoselachus anguineus
El pez gota proviene de las profundas aguas de la
costa Australiana y de la isla de Tasmania. Este gelatinoso espécimen pertenece a la familia de los Psychrolutidae. Está caracterizado por moverse bajo
presiones de entre 600 y 1200 metros bajo la superficie del océano debido a su
carencia de músculos y huesos. Se mueve flotando y se alimenta de los diminutos seres que encuentra a su paso.

El pez gota Psychrolutes marcidus
Esta especie es un auténtico
cazador. A través de un señuelo bioluminiscente, que funciona gracias a las bacterias que se encuentran dentro del pez, el espécimen
brilla en las tinieblas del fondo del mar, lo que atrae automáticamente a los peces más pequeños. Este mecanismo funciona de forma muy similar al sistema de pesca.
Otra novedad de este espécimen, que puede crecer hasta 2 metros de largo y pesar hasta 30 kg, es su forma de reproducción. Los machos solo pueden vivir como parásitos dentro del cuerpo de la hembra debido a la debilidad de su aparato digestivo. De esta forma, estos segregan una enzima especial con la que se adhieren a los vasos sanguíneos de la hembra a través de la cual se alimentan. Por tanto, el macho vive allí como parásito hasta que libera su sumen en el momento en el que la propia sangre de la hembra indica la presencia de un óvulo para fecundar.

Lophiiforme Melanocetidae
La forma de este pez llama mucho la atención.
Su amarillo fosforescente y los dos pequeños
cuernos que se pueden apreciar en su cabeza caracterizan a este extraño pez que vive a una
profundidad aproximada de 50 metros. Esta curiosa especie tiene un mecanismo de autodefensa muy interesante. Cuando el pez vaca se ve en situación de peligro, libera una toxina muy peligrosa llamada ostracitoxina, que funciona como un veneno muy similar al de las mareas rojas o al del pepino de mar.

Pez vaca Lactoria cornuta
Lo más característico de esta especie son los
filamentos sensoriales retráctiles que posee. Este calamar utilizar sus filamentos
para capturar presas, algunas de las que se enfrentan a su poderosa mandíbula, órgano que los investigadores no saben para qué tipo de presas puede utilizar por la
soledad característica en la que se desarrolla. Este ser configura una especie única en el mundo y tiene una
longitud de entre 15 y 30 cm. Todo su cuerpo está cubierto por una
capa de colores negro y rojo.

El calamar vampiro Vampyroteuthis infernalis
El dicho “ver para creer” no se cumple con este atemorizador pez que ataca inmediatamente cuando
percibe vibraciones en la oscuridad del océano. Además,
los ojos de este Chauliodus brillan de forma natural con unos fluidos bioluminiscentes que les permite ver con claridad bajo la oscuridad del océano.

Pez abisal Chauliodus
Resulta curioso ser sorprendido por estas incomparables especies. Son muchos los interrogantes que nos surgen al pensar que más del
70% de la superficie terrestre está cubierta por agua. Y es que, ¿Quién puede imaginarse la cantidad de especies que aun estarán por descubrir?