Arrancó
la Barcelona World Race.
El pasado 31 de enero de 2010 los 14 barcos
participantes en la Barcelona World Race tomaron la salida de la vuelta al mundo
por parejas y sin escalas. Centenares de barcos acompañaron a los 28 regatistas
en las primeras millas. Tres meses de navegación por todos los océanos del mundo
les separán de volver a Barcelona.
Lo que en principio fué una salida con poco viento
y tranquila cambio al poco tiempo por unas condiciones que obligaron a los
tripulantes a trabajar duro desde el principio ya que el Mediterraneo se
comportó como si fuese el Mediterraneo; mar dificil y con viento cambiante. Fué
el paso por el estrecho de Gibraltar lo que empezó a marcar las diferencias con
cuatro barcos que lograron llegar a aguas del Atlántico mientras el resto de la
flota luchaba contra la corriente y casi sin viento por terminar la primera
etapa. Fué el 6 de enero cuando todas las embarcaciones navegaban por aguas
atlánticas, liderando la prueba los franceses del Virbac-Paprec 3 que poco a
poco iba perdiendo ventaja.
No habian pasado ni dos semanas cuando el
"President" rompió el palo y tuvo que abandonar la prueba y el "Foncia" y
"Virbac-Paprec 3" que lideraban la prueba tenían que poner rumbo a Recife para
efectuar algunas reparaciones.
Las dos primeras semanas de vuelta al mundo habían
sido más que suficientes para comprobar la dureza de la Barcelona World Race. El
hecho de que los primeros de la flota cruzaran el Ecuador con más de dos días de
ventaja sobre el tiempo empleado en la primera edición es una prueba de la
dureza de este año. Pese a que la salida del Mediterráneo fue casi lenta la
bajada del Atlántico Norte se ha realizado casi en su totalidad cabalgando a
favor de unos alisios más fuertes de lo habitual. La tensión de barcos y
tripulaciones para mantener las velocidades más altas posibles pasó factura a
los patrones que apenas se habían podido recuperar de sus esfuerzos por avanzar
entre las calmas del Mediterráneo.
Estrella Damm y MAPFRE aprovecharon la parada de
Virbac-Paprec 3 y Foncia en Recife para colocarse primero y segundo de la flota.
Las dos tripulaciones españolas lideraban así la prueba antes de afrontar el
anticiclón de Santa Helena.
El anticiclón de Santa Helena confundía a los
ordenadores de los barcos proponiendo a los patrones en sus programas de routing
dos o más rutas para superar la barrera meteorológica del Atlántico Sur, una
pegada a la costa brasileña y otra con un rumbo más al este. Los únicos dos
veleros de la regata que no se enfrentaron a la dualidad de rutas de cara a
Santa Helena fueron Foncia y Virbac-Paprec 3. Ambos, tras salir de puerto no
tenían más alternativa que seguir la costa americana hacia al sur para, una vez
bordeado el anticiclón volver a ganar este. Esta ruta les permitió recuperar el
liderazgo de la prueba.
En los últimos días el "Foncia", uno de los
favoritos, ha tenido que abandonar la prueba tras la rotura del mástil.
Actualmente el "Virbac-Paprec 3" dispone de una gran ventaja sobre el resto de
la flota que ya que están dejando atrás las aguas del Atlántico para navegar por
el Oceano Índico.
Entre los barcos que lideran la clasificación, la
situación es ahora preocupante ya que se acercan a una tormenta que todavía no
han decido por donde pasarán. La proliferación de hielos obligó a la
organización a ascender las puertas de seguridad y esto modifica las condiciones
de navegación en el Gran Sur respecto a lo habitual. Pero ello se acentúa por la
aparición de un gran anticiclón sobre las islas Kerguelen que propicia la
generación de una meteorología infrecuente. La latitud en la que navegan los
barcos enfrenta a los patrones a situaciones nuevas. Acostumbrado a lidiar con
borrascas australes, Dick mostraba su preocupación por enfrentarse ahora a
borrascas tropicales. “Invertimos mucho tiempo en intentar comprender lo que se
nos viene encima, pero es difícil. Es una baja presión que viene de Madagascar
con mucho aire caliente tropical que se va a realimentar con el aire frío. Esto
tiene como resultado bastante viento de carácter violento. Es estresante porque
no sabemos con que salsa vamos a ser comidos. Esto puede suponer una gran
angustia".
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