Una de las travesías favoritas de los aficionados
a la náutica de recreo que frecuentan las aguas mediterráneas, es la
ruta entre la península y las islas Baleares, especialmente por los
paisajes, calas, y playas que nos ofrecen estas islas. Embarcamos
rumbo a ellas:
¿A que navegante de recreo no le ha resultado
tentadora la travesía hasta las islas?, y es que realmente es un
reto que pone a prueba nuestros conocimientos y habilidades
náuticas, así como nuestro temple como patrones.
Planificar la travesía es ya el primer atractivo de la travesía: El
seguimiento de la previsión meteorológica los días que preceden al
crucero, la preparación de la derrota a seguir y derrotas
alternativas; puesta al día de la documentación: cartas, derroteros,
etc., la logística: agua, víveres, combustible...
Todo lo anterior es imprescindible para una feliz travesía y evitar
lo de aquellos navegantes insensatos que, recalando en Ibiza,
llamaban por radio a los prácticos afirmando que estaban viendo las
luces de los Freus, cuando lo que estaban viendo eran las luces de
la Dragonera... ¿sabrían lo que es el libro de faros?
No menos importante es la puesta a punto del barco para que ninguna
avería haga malograr nuestro viaje ya que, en verano y en las islas,
pretender que un mecánico nos atienda es poco menos que pretender la
luna.
¡Y qué decir de los amarres tan demandados en temporada alta!. Una
reciente y feliz iniciativa de las autoridades de costa de poner
boyas de amarre en las calas ha resuelto en parte el problema y,
teniendo en cuenta que el encanto de las islas está en sus calas,
nos parece una buena solución siempre que los usuarios sean
respetuosos con el medio y no contaminen con basuras y residuos esos
hermosos parajes.
Para cruzar a vela no hay que olvidar que, a mitad del canal,
dejaran de soplar las brisas costeras y tendremos que navegar a
motor hasta estar próximos a las islas donde de nuevo se harán
sentir estos vientos.
Solo nos vamos a permitir un consejo: a las islas hay que ir con
tiempo y sin prisas para disfrutarlas. Hay mucho que ver.