Siempre
hay una primera vez.
El pasado 24 de enero, durante la celebración del acto de entrega de
insignias a los alumnos de la escuela que obtuvieron recientemente
su título, contamos con la presencia del Jorge García Ruiz, alumno
de Cenáutica que ostenta el record de obtener el PER, Patrón de Yate
y Capitán de Yate en el menor plazo de tiempo. A petición de muchos
de los asistentes al acto, publicamos aquí sus palabras:
- Siempre hay una primera vez. ¿Os acordais de la primera vez que
subisteis a un velero? A mi me impresionó la cantidad de cuerdas que
hay: cuerdas gordas, finas, está la roja, la blanca y aquella que
cuelga… ¡Un montón de cuerdas!
Entonces vienes a Cenáutica, te gastas un dineral y un año de
estudio para aprender que no son cuerdas, sino amarras, cabos,
escotas. Apruebas los exámenes y te haces Capitán, y lo típico, te
compras un barco. Si el barco es nuevo pasas una semana regándolo
con agua dulce, por lo del salitre, a ver si de paso te crece la
eslora un par de pies, si es de segunda mano te ahorras el trámite
de la manguera.
Ahora necesitas una tripulación, y contratas a lo mejor que hay por
los alrededores, o sea, a tu mujer y algún amigo inconsciente, y
claro, tu primera orden como capitán es algo así como: -cariño
suelta la cuerda gorda del hierro ese que esta en el muelle. ¡Qué
lástima!, tanto dinero y esfuerzo para que después no te entienda
nadie. ¡Estoy por reclamar la devolución!
El vocabulario náutico es muy romántico, pero poco útil. Deberíamos
retocarlo. ¿alguien sabe por qué se llama obra viva? ¡Pero si está
debajo del agua, se ahogó! ¿y la línea de crujía? Que yo sepa, la
crujida te la mete el que te vende el barco.
Cuando eres tripulante ocasional, haces lo que te manda el patrón
sin rechistar; tu vida es fácil, eres invisible, nadie te ve, salvo
el capitán que reza para que no la cagues. En cambio cuando eres
Capitán te mira todo el mundo, tu tripulación, los vecinos de
amarre, los de enfrente. Todo el mundo pendiente de ver la que lías.
La primera vez que mandas eres el centro de atención, sueltas
amarras y das gas con decisión, ¡que se queden con un palmo de
narices! y entonces es cuando escuchas los gritos: ¡la hostia, no he
quitado el cable de la luz! Todos hemos tenido un primer día.
Juan Carlos, director de nuestra escuela me pidió que os contase mi
experiencia de sacar los títulos de P.E.R, Patrón de Yate y Capitán
de Yate en un mismo año y a la primera. Yo agradezco la deferencia,
pero la verdad es que no tengo conciencia de haber hecho algo
extraordinario, únicamente he tenido algo de tiempo libre y mucha
suerte en los exámenes.
En los tres cursos he tenido como compañeros a gente espléndida, muy
preparada, ingenieros, arquitectos, médicos... y sinceramente, no
creo que esto sea comparable a la dificultad de una carrera
universitaria. Igual cuando vaya a la universidad cambio de opinión
pero, en serio, es fácil, únicamente necesitas algo de dedicación.
De todas formas, hay que valorarlo en su justa medida, lo que
obtenemos es una autorización administrativa para conducir vehículos
que floten, ni más ni menos, eso no autoriza a operar a corazón
abierto, ni a salvar el mundo. Y además, aunque lo diga el título no
me considero Capitán, quizás cuando atraviese el Atlántico sea
realmente un Capitán, de momento, a seguir aprendiendo, porque la
mar cada día nos enseña algo nuevo, a mi me ha enseñado humildad y
prudencia, el mar tiene algo mágico, iguala a todas las personas,
allí no importa lo que tengas, ni como te llames, allí todos somos
muy pequeñitos.
En cuanto a los cursos, tengo que decir que es mas fácil hacerlos de
un tirón, así no hay tiempo para que se te olviden los temas, pero
sinceramente no puedo aconsejaros que hagáis lo mismo. Estoy seguro
de que si los hubiese hecho con mas calma habría disfrutado mas,
porque al final del curso de Capitán llegué cansado. Quiero dar las
gracias a Gerardo, mi profesor, tanto en patrón de yate como en
capitán de yate, gracias a él y a su magnífico manual de navegación
pude aprobar. He revisado otros manuales y no he conseguido
enterarme de nada, en cambio el suyo está elaborado especialmente
para aprobar el examen, que a fin de cuentas es de lo que se trata.
También quiero agradecer a Juan Carlos, a su familia y a todo el
equipo de Cenautica por el trato, la atención y el trabajo
desarrollado. Si hay alguien que critica su labor es sencillamente
porque no conoce otras escuelas, aquí me he encontrado muy a gusto.
Y finalmente, gracias también a los compañeros y compañeras, ha sido
un año apasionante y me voy con un puñado de nuevos amigos.
A todos os deseo buena mar y mejores vientos.
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