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E-boletín informativo de
Cenáutica, escuela de navegación de recreo |
¡Novatos
a bordo! Normas básicas para una tripulación inexperta
Cuando invitemos a navegar en nuestro barco a
personas sin experiencia, es importante hacerles saber como es la
vida a bordo de una embarcación de recreo y las limitaciones que
conlleva a fin de que no se hagan falsas expectativas. No esperemos
que adivinen las limitaciones de la vida a bordo: Hay que
explicárselas previamente.
Para empezar hay que recomendarles el vestuario que deben traer para
que no nos aparezcan con una maleta que no tendremos donde guardar,
repleta de cosas totalmente inútiles a bordo. Ropa ligera,
protección para el sol, zapatos náuticos o deportivos y algo de
abrigo, en la mar y de noche siempre hace frío, es lo mas adecuado
para unos días de crucero.
Aunque no se trata de presumir de conocimientos náuticos ante
nuestros invitados y tratar de que aprendan en unos días lo que a
nosotros nos ha llevado tiempo, hay cosas que ineludiblemente se les
debe explicar, como el lugar donde están estibados los chalecos
salvavidas y el modo de usarlos; la conveniencia de utilizar los
servicios de tierra: duchas y retretes antes de salir a la mar,
reservando los de a bordo para emergencias ya que existe una
prohibición de evacuar “materia sólida” a menos de doce millas de la
costa y, lo que realmente les va disuadir: se van a marear si
navegando bajan al baño.
Los invitados deben saber que el agua potable a bordo es limitada y
que no podremos reponerla hasta regresar a puerto, así como que la
energía eléctrica también esta limitada a la capacidad de las
baterías.
Más difícil será que entiendan la necesidad de mantener los
portillos cerrados cuando las condiciones de mar lo aconsejen por lo
que todo patrón prudente, comprueba discretamente, que al regresar a
cubierta un invitado, ha dejado las luces apagadas, los grifos
cerrados (mejor será desconectar la bomba de presión), y la taza del
retrete vacía y sus grifos de fondo cerrados.
Hay que ser francos y decirles si se espera de ellos que colaboren
en las tareas domesticas: preparación de las comidas y lavado de la
vajilla.
Es seguro que entre los invitados habrá entusiastas que estarán
encantados en aprender a arrancar el motor, ayudar en las maniobras
poniendo las defensas y preparando las amarras; pedir atraque a
través del VHF y ¡cómo no!, llevar la caña.
Con todo lo anterior y manteniéndolos a barlovento del recorrido de
la botavara, con las manos bien separadas de los winches y no
permitiéndoles apoyarse en los candeleros podemos navegar
tranquilos.
Y si quiere ganar a sus invitados para “la causa”, programe
travesías cortas, navegue a rumbos cómodos y no les someta a una
prueba más dura de lo están preparados a soportar. Procure que no se
mareen. Es bueno tener a bordo biodramina e invitarles a tomarla
antes de salir a navegar y, ¿por qué no?, dando ejemplo tomar
también nosotros una pastillita para que comprendan que marearse,
cuando no se tiene costumbre de andar por la mar, es lo normal y no
constituye ningún desdoro.
Y si a pesar de todo alguien se marea, es la ocasión de que aprendan
por donde está sotavento.
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