¡Hombre
al agua!
Con mal tiempo, la embarcación es una plataforma inestable en
continuo movimiento con la cubierta mojada y, por tanto, resbaladiza
en la que el riesgo de que una persona caiga al agua está siempre
presente.
De producirse esta emergencia, debe intentarse no perder de vista al
náufrago lo cual es difícil teniendo en cuenta el tamaño de la
cabeza de un hombre y que, con toda seguridad, habrá marejada. Esta
dificultad es aún mayor si la emergencia se produce de noche. Por
ello, los chalecos llevan bandas reflectantes y están provistos de
silbato. Si tenemos la fortuna de no perder de vista al naufrago o
hemos conseguido localizarlo, la maniobra de recogida también va a
entrañar serias dificultades.
La capacidad fisiológica del ojo humano le permite descubrir un
objeto que sea abarcado dentro de un ángulo de dos minutos de arco,
lo que equivale a decir, que una cabeza humana supuesta de 20
centímetros de diámetro, que es la parte del cuerpo que
habitualmente sobresale del agua, puede ser vista a 345 metros de
distancia (sin tener en cuenta los factores meteorológicos, posición
del sol, etc. que pueden disminuir esta distancia)
Como las posibilidades de supervivencia de un hombre en el agua
dependerán, además de su constitución, estado físico y protección
del frío, del tiempo de permanencia en el agua: A 17º, se estima que
el tiempo máximo de permanencia estaría sobre las dos, tres horas. A
10º entre 20 y 60 minutos, es necesario proceder con la mayor
rapidez posible a su búsqueda y rescate.
Pero en todo caso, la prevención es un factor importante de
seguridad. Por ello, para evitar el accidente de Hombre al Agua, los
desplazamientos por cubierta deberán reducirse al mínimo
imprescindible en cuanto el balance y las cabezadas empiecen a ser
importantes.
En caso de que el estado de la mar empeore, el número de tripulantes
en cubierta se limitará al imprescindible para la maniobra. En todo
caso, estos tripulantes deberán utilizar el arnés de seguridad y el
chaleco salvavidas. De noche se iluminará la cubierta si hay que
realizar alguna maniobra; se usará calzado antideslizante y los
tripulantes se asirán a los pasamanos en todos los desplazamientos
por cubierta. La cubierta deberá ser antideslizante, "limpia" de
obstáculos y contará con sólidos puntos de agarre.
Pero lo más importante es que la tripulación sea consciente de este
riesgo y esté entrenada para reaccionar de forma inmediata para lo
que debe haber sido adiestrada. El patrón también deberá tener
previsto un sistema de recogida e izado a bordo del náufrago.
Cuando se produce la emergencia, en el momento de apercibirse de la
caída de una persona al agua, el que le haya visto caer (que muchas
veces no será el patrón) gritará "hombre al agua por babor, o por
estribor" procurando no perder de vista al náufrago, cosa que ocurre
con frecuencia al menor oleaje existente, ya que la cabeza o parte
alta de ella, que es lo que sobresale del agua, no destaca ni por su
volumen ni por su contraste en color.
Los tripulantes arrojarán los objetos flotantes que encuentren más a
mano: salvavidas, maderas, etc., cerca del naufrago para que pueda
asirse, y también para que sirvan de referencia si lo perdemos de
vista. Si es de noche la guindola con luz, u los objetos flotantes
iluminados con focos, nos llevarán hasta el náufrago.
El timonel, al oír los gritos de "hombre al agua", meterá toda el
timón a la banda de caída del naufrago para separar la popa y
librarle de la hélice que, con su corriente de aspiración, podría
producirle serios daños.
El patrón pulsará la tecla MOB del GPS, para que quede registrada la
posición en que cayó el náufrago y para que luego nos indique el
rumbo para volver al lugar de la caída. Si no dispone de GPS,
anotará la hora y la situación donde se produjo la emergencia para
facilitar la posterior búsqueda.
Los gritos de "hombre al agua por Babor o por Estribor." son para
que se entere el resto de la tripulación de la emergencia, ya que en
la mar, con mal tiempo, el ruido que produce el viento dificulta la
audición, y también para que, si el náufrago los oye le sirvan de
consuelo y confianza.
Si hay barcos en las proximidades se les informará por radioteléfono
(emitiendo la señal de urgencia: PAN, PAN tres veces, dando cuenta
de la emergencia y de la situación donde se produjo), y emitiendo
como mínimo seis pitadas cortas, e izando la bandera “Oscar” del
Código Internacional de Señales.
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