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E-boletín informativo de
Cenáutica, escuela de navegación de recreo |
Las
corrientes marinas.
¿Por qué se originan las corrientes? La
temperatura y salinidad de las aguas determinan la densidad del agua
que produce las corrientes de densidad causadas por las diferencias
de temperatura y salinidad; el viento origina las corrientes de
deriva; la orografía del fondo produce las corrientes de pendiente.
Todas ellas están interrelacionadas y junto a las corrientes
producidas por las mareas y al efecto de Coriolis, constituyen las
causas determinantes de las corrientes.
Como es sabido, el movimiento giratorio de la tierra produce un
efecto: la aceleración de Coriolis, que desvía la trayectoria de los
cuerpos en movimiento hacia la derecha en el hemisferio norte y
hacia la izquierda en el sur. Al agua de los océanos también les
afecta la aceleración de Coriolis por lo que las principales
corrientes del globo giran en círculos simétricos respecto al
Ecuador dejando a su derecha las aguas más ligeras y a su izquierda
las más densas.
Analizando la corriente cálida del golfo podemos ver como es el
círculo que describe: sube por la costa este de los estados unidos,
forma una curva hacia el noreste dejando a su lado la corriente fría
del Labrador y es sustituida por la corriente del atlántico norte,
de la que una de sus ramificaciones baja por la costa de Africa,
donde los vientos Alisios se encargan de llevarla hacia el oeste
como gran corriente ecuatorial del norte, cerrándose así el círculo.
En definitiva, la circulación de las corrientes es muy similar a la
circulación atmosférica ya que, al fin de cuentas, todo proviene del
desigual calentamiento de la superficie del globo por el sol.
Estas corrientes pueden llegar a ser de gran importancia para la
navegación a vela ya que alcanzan velocidades de hasta cinco nudos.
Por ello, el termómetro pasa a ser un instrumento de vital
importancia para regatas en lugares como las Bermudas donde la
corriente fría del Labrador discurre paralela, pegada y en sentido
contrario a la cálida del Golfo, para poder navegar “a lomos” de la
más favorable.
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